Historia

En el congreso Internacional “Cuestiones candentes sobre la FAMILIA Y VIDA HUMANA” celebrado en Cali del 22 al 24 de noviembre del año 2000, la conferencia, “El más grave atentado contra la vida: El aborto provocado”, sirvió como punto de partida para que el Expositor Padre Gilberto Osorio Hoyos y algunos participantes, se animaran para realizar un trabajo concreto a favor de la “dignidad de la vida”, especialmente la de los más pequeños e indefensos. Con el nombre de: Fundación Pro-Vida Digna se constituyó legalmente el 15 de Enero de 2001 y se registró en la Cámara de Comercio de Cali el día 31 de enero del mismo año, bajo el No 00133, y el NIT 805.019009-1 La primera oficina fue cedida en comodato por uno de los miembros fundadores la señora Maria Eugenia Velasco de Acevedo. Y para las consultas privadas a las primeras beneficiarias, el Padre Julio Enrique Galvis, director de la Casa de Evangelización de la Arquidiócesis de Cali, nos facilitó un espacio en dicha Casa para tal efecto. El primer plegable se elaboró con el fin de ofrecer apoyo a mujeres y hombres afectados por el síndrome Post aborto, y fue impreso y donado generosamente por el señor Ramón Lopez, Director de la publicación mensual “5 minutos en Familia”. El señor James McMillan, otro de los fundadores, donó US$ 100 y 50 pines con la forma de unos “piecesitos de un feto de 10 semanas de gestación”. Este es el logo de la Fundación, Con dichos “piecesitos” fueron galardonados los Fundadores y voluntarios, estimulando así su trabajo por la causa de la Vida. Cuatro meses después se trasladó la sede a una casa cedida en arriendo simbólico por la familia Monsalve, ubicada en el Barrio San Vicente; bajo la dirección de la Señorita Amparo López, quien luego fué remplazada por la psicóloga Luisa Marina Patiño. A partir del mes de noviembre de 2006, gracias a la gestión de Monseñor Juan Francisco Sarasti Jaramillo, Arzobispo de Cali, la Junta Directiva de los Cementerios Católicos de la Arquidiócesis de Cali, cedieron en Comodato a 3 años, la actual casa como sede para la Fundación. A todas y a cada una de las personas que hicieron y hacen parte de la historia de esta Fundación, les agradecemos su entrega a esta sagrada misión e imploramos al Señor de la Vida plenitud de gracias en recompensa por su entrega y servicio.